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Un día en Ribadavia con niños


7/06/2016 | Galiciaconhijos | 0
Un día en Ribadavia con niños

Hacer turismo con los niños exige capacidad de adaptación pero no tiene que ser siempre una búsqueda de parque de bolas y atracciones hechas para ellos: en Ribadavia, un pueblo medieval encantador en Ourense, los peques pueden vivir un poco de Historia, jugar libremente por la plaza, comer pasteles únicos y caminar por un precioso paseo fluvial. Para los padres, además de todo eso, hay el encanto de un buen vino Ribeiro maridado con empanada o pulpo. Si quieres sacar el máximo de jugo de la escapada, os dejamos una atractiva guía para un día en Ribadavia con niños. 

Un día en Ribadavia con niños

El paseo puede comenzar por el centro, en la Plaza Mayor, la entrada para el Castillo de los Sarmiento, del siglo XV. Los billetes se venden en la Oficina de turismo que está ubicada en el propio Pazo de los Condes, construido en el siglo XVII cuando el castillo fue abandonado. La visita también incluye el Centro de Información Judía de Galicia, un mini-museo que cuenta cómo llegaron y cómo vivieron los judíos en la Edad Media, que ocupa una de las primeras salas del pazo.

Adentrando la fortaleza medieval se pueden ver restos labrados en la piedra que datan del siglo IX, el depósito de agua o estanque y, quizás lo más interesante,  sepulcros antropomorfos esculpidos en piedra. Hay también un anfiteatro reconstruido – y en julio son representadas algunas obras durante la Muestra Internacional de Teatro. Es verdad que ya no queda mucho de la construcción original y que el castillo merecía un mejor trabajo de restauración pero el paseo vale la pena y los audio guías tienen su gracia.

Aviso: los domingos por la tarde no hay visitas, así que para ver el castillo con tranquilidad, conviene no llegar después de las 12h. Si aún tenéis tiempo y ganas de cultura también está el Museo etnológico que, además de exposiciones etnográficas, tiene, en muchos fines de semana, programación especial para los peques ( también está cerrado los domingos por la tarde).

castillo de los sarmiento - vista exterior

 

 

 

castillo-de-los-sarmiento---vista-interior

Después de la clase de historia, visita que hecha con calma (y con los niños curioseando todo!) no llevará menos que una hora y media, quizás entren ganas de un aperitivo: Ribadavia es conocida por su vino Ribeiro y también por sus empanadas riquísimas: de masa fina y con rellenos tan variados como zorza, xoubas (sardinas) y angillas. Otra de las especialidades del pueblo es el pulpo a feira – y si visitas la ciudad durante un fin de semana ya encontraras una pulpera siguiendo el aroma que invade las calles. Si el tiempo ayuda, comer en una terraza de uno de los múltiples restaurantes de la Plaza Mayor puede ser una gran idea para disfrutar de una larga sobremesa mientras los peques corretean por la Plaza.

Por la tarde es agradable dejarse perder por la parte antigua de la ciudad, una de las más  conservadas juderías de España – que vivieron en el pueblo tranquilamente entre los siglos XI y XIV, hasta ser expulsados por la Iglesia Católica. Caminar por la Rúa da Xudaría y llegar a Praza da Magdalena (el corazón del barrio Judío), donde está la Iglesia del mismo nombre. Es interesante buscar el edificio de la Inquisición y mirar sus escudos imaginando que ha pasado dentro de sus soportales. Para luego después olvidar torturas y persecuciones  probando auténticos dulces judíos en la Tafona da Herminia.

Hace 27 años Doña Herminia empezó a preparar los dulces judíos, amasando por las madrugadas las combinaciones de especias y harinas. Son cerca de once variedades de pastelitos como el Mamul que lleva frutos secos, pétalos de amapola y agua de azahar, los bocaditos de almendra perfumados a canela, las galletitas de nueces, de dátiles con aroma de agua de rosas….  Por siete euros puedes comprar un popurrí y probar de todo. Son pasteles que saben a tradición y piden por una taza de té para acompañar.

Bajando al rio Avia, se puede hacer un buen paseo para acabar el día, con un paisaje compuesto por restos de puentes medievales y un entorno muy verde. Si hace calor hay una pequeña playa fluvial para los que no tienen miedo al agua fría. Con suerte, los peques estarán muy cansados y quedarán tranquilos jugando con ranitas en la orilla mientras tu puedes sacar el polvo del libro que tienes en la mochila y disfrutar el escenario.

Más información:

– Oficina de turismo de Ribadavia – Las entradas para el castillo cuestan 3,5 euros por persona. La oficina está abierta todos los días, mañanas y tardes, excepto domingo y festivos.

– Fiesta de la historia – Considerada una de las mejores fiestas medievales de Galicia, en agosto.


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