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Ruta del río de la Fraga, Moaña


12/05/2016 | Galiciaconhijos | 0
Ruta del río de la Fraga, Moaña

Hay un poco de magia escondida en muchos rincones de Galicia y con la primavera es más fácil desvelarlos. Cerca de Pontevedra, en Moaña, se esconde un espectacular sendero, un paseo de unos de 7 km a lo largo de un río, descubriendo molinos, animalitos y vegetación. El paseo del río de la Fraga (o ruta de los molinos) es perfecto para una tarde en familia y cuenta con parte del trayecto apta para niños a partir de tres años.

La ruta se puede empezar desde varios puntos como la Playa de la Xunqueira o desde el puente de la Fraga, saliendo del nivel del mar y siguiendo en transcurso del Río de la Fraga (también conocido como Río dos Ladróns). El río, que es el más largo de Moaña, funciona como una especie de frontera natural entre las parroquias de Moaña y Meira, un lugar donde antes funcionaban cerca de 30 molinos, algunos aún activos, y hoy es frecuentado sobretodo por los amantes del senderismo.

El río dibuja preciosos caminos y pozas, la más alta de ellas bastante honda, donde en los meses de calor se pueden ver valientes visitantes nadando en sus aguas frías. Los pequeños disfrutarán buscando en los recodos del río sus pequeños habitantes, como ranas (sapillo pintojo) y sus renacuajos, tritones, zapateros y libélulas. Con suerte podemos encontrar alguna esquiva comadreja y algún que otro conejito (o quizás otro roedor no tan bucólico).

La vegetación es variada y espesa,  y se puede ver sobretodo robles, sauces y castaños, todas especies autóctonas típicas de los bosques gallegos. También están los invasores: como los omnipresentes eucaliptos.  El camino está bien cuidado y  si hace calorcito invita a parar para una merienda – así que conviene rellenar la mochila con agua, fruta y algo más energético como panes de leche o cookies de avena.

Rio-fraga-moaña

Si descendemos 10 minutos caminando desde el punto donde la carretera PO1102 cruza el río, podemos encontrar un molino restaurado especialmente para visitas, con carteles informativos y alguno de los instrumentos utilizados antiguamente en los molinos. En este espacio es posible ver varias moas (muelas), que son grandes piedras troncocónicas que se hacen girar con la fuerza del agua para moler el cereal y que probablemente dieron nombre al pueblo: Moaña.

En esta parada obligatoria, los niños podrán imaginar cómo se molía el trigo y el maíz para obtener la harina solo con la energía del río, con la que luego se elaboraría el más auténtico de los panes. No está demás bajar al pueblo y aprovechar la oportunidad para comprar una buena broa de millo – los niños necesitan saber que el pan puede ser más que las barras pre-cocinadas y congeladas que casi regalan en el súper.

Si la idea es quedar a comer, una buena opción es el pintoresco Taberna A´de Lino que ofrece comida tradicional como pulpo, churrasco, carnes y postres caseros. El restaurante tiene una terraza agradable con un precioso hórreo donde los niños pueden jugar mientras los adultos disfrutan de una merecida sobremesa larga.

 

 

 


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